
MADRID 6 Nov. (EUROPA PRESS).- Un tribunal ha condenado este viernes al líder cultista keniano Paul Mackenzie a 200 años de cárcel por matar de hambre a 190 niños y a un adulto durante la matanza que el autoproclamado «predicador» orquestó contra sus propios acólitos entre 2021 y 2023, y que acabó con al menos 430 muertos contando a hombres, mujeres y menores de edad.
Junto a Mackenzie han sido condenados ante la corte de la capital, Mombasa, otros 26 cómplices a penas de entre 100 y 160 años de cárcel por su participación en las masacres del bosque de la localidad de Shakahola, en el condado costero de Kilifi donde tenía su sede este culto, la Iglesia Internacional de las Buenas Noticias, cuyos preceptos imponían un ayuno forzado a la espera de la llegada del apocalipsis.
El hallazgo de los cadáveres ocurrió después de que el familiar de uno de los cultistas denunciara su desaparición en abril de 2023. Durante los meses siguientes, los investigadores no dejaron de encontrar nuevas fosas comunes en el bosque mientras los supervivientes relataron que Mackenzie había lavado el cerebro a sus feligreses y empleado «escuadrones de la muerte» para asesinar a cualquiera que rompiera el ayuno.
Los investigadores siguen buscando todavía en el bosque de Shakahola en busca de más cuerpos, porque los desaparecidos se cuentan por cientos.
El tribunal, en su veredicto de culpabilidad inicial alcanzado en octubre, concluyó que el ayuno «se comunicó a través de ancianos de la aldea, se reforzó durante reuniones regulares y se hizo cumplir mediante un sistema estructurado». A continuación, se puso en marcha «de manera secuencial, comenzando con los niños, mientras que guardias controlaban el movimiento y impedían que los seguidores escaparan».
La jueza Diana Kavedza, en la lectura de la sentencia, ha confirmado que más de 70 niños murieron por inanición. Otra veintena fueron asesinados por estrangulamiento o de un golpe en la cabeza. Es imposible determinar cómo fueron asesinados los demás por el avanzado estado de descomposición de los cadáveres.
«La evidencia estableció que Mackenzie emitió una directiva que exigía a sus seguidores ayunar hasta la muerte, comenzando por los niños, y que la directiva se hizo cumplir mediante violencia, confinamiento y retención de alimentos y agua hasta la muerte», según la condena emitida por la magistrada y publicada en redes sociales por la Fiscalía keniana.
Esta no será la última vez que Mackenzie tenga que escuchar un veredicto porque se enfrenta a otras acusaciones vinculadas con los asesinatos, entre ellas la de terrorismo. Además, a Mackenzie se le acusa de otra masacre más: la de 52 personas halladas en fosas comunes de Kwa Binzaro, después de ayunos forzados que el propio gurú habría orquestado desde la cárcel.











